¡Id por todo el mundo!
Con Cariño:~Sydney Stair
¡Id por todo el mundo!
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16
La madre de Jesús oraba por Él todos los días porque sabía que su Hijo había nacido con una misión divina. Mientras tanto, sus enemigos religiosos lo seguían de cerca para atraparlo en alguna falta, y sus discípulos hacían lo posible por proteger Su imagen.
Un día, cuando estaba solo, Jesús tuvo un encuentro con una mujer samaritana, una mujer con la que los judíos —especialmente los hombres— evitaban conversar en público. Su historia era conocida en toda la región: había tenido cinco maridos y vivía señalada por su pasado. Su relato quedó registrado en las Escrituras.
Pero Jesús nunca evitó ser visto con personas marginadas por la sociedad. Él se acercó a Zaqueo, el cobrador deshonesto; a Mateo, el recaudador de impuestos; a María Magdalena, atormentada espiritualmente; al centurión romano; al leproso; a la mujer que le lavó los pies con sus lágrimas… y a muchos otros más.
Como cristianos, es cierto que debemos cuidar nuestro testimonio. Sin embargo, también es cierto que la luz es más efectiva cuando entra en la oscuridad. Jesús dijo:
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.”
Mateo 5:14
El problema aparece cuando los discípulos esconden su luz para no ser criticados por los fariseos modernos. La Escritura nos recuerda:
“…Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”
Jeremías 15:19
El mandato de Jesús sigue vigente hoy, tan claro como siempre:
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
Marcos 16:15
¡Id por todo el mundo!
Con cariño,
Sydney Stair