EL EVANGELISTA (Parte 6)
Por:~Sydney Stair
Carácter, Cobertura y las Señales de la Asignación
El proceso de ordenación de Felipe concluye en Hechos 6:5-6: «5. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6. a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos». Años más tarde, vemos el fruto de este orden en Hechos 21:8: «Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él». Esta trayectoria respalda el consejo de 2 Timoteo 4:5: «Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio».
El ministerio del evangelista no nace de la noche a la mañana; requiere haber estudiado las Escrituras en una escuela de ministerios aprobada, siendo un ministro llamado, formado, ordenado y enviado. El evangelista no es un llanero solitario: debe responder a una autoridad espiritual, estar bajo cobertura, ser apto para servir en su congregación y tener una iglesia local donde él y su familia se congreguen. Asimismo, debe cuidar su testimonio y apariencia, pues en muchas ocasiones será el primer contacto que las personas tengan con el Reino de Dios, y nunca habrá una segunda oportunidad para causar una primera impresión.
Si tienes un solo par de zapatos, úsalos con total dignidad, pero mantenlos bien lustrados; el ministro no debe ser ostentoso ni usar prendas lujosas, para evitar que las personas piensen que se utilizan las ofrendas para satisfacer lujos personales, recordando que representa al Reino de Dios y no a sí mismo. El ser humano se mueve en la vida a base de lo que le apasiona, y el ministerio opera igual: la pasión del maestro es enseñar, la del profeta es la revelación, la del pastor es el cuidado de las ovejas, la del apóstol es lo macro, pero la pasión devoradora del evangelista son las almas.
¿Qué es lo que verdaderamente te mueve? ¿En qué estarías dispuesto a invertir todo lo que tienes? Al evangelista auténtico le siguen las señales: milagros, prodigios, sanidades, una unción para ganar multitudes y un mensaje sencillo pero poderoso, al estilo de Billy Graham o Yiye Ávila. Es un ministro que opera en lo sobrenatural y es sensible a las intervenciones divinas, tal como leemos en Hechos 8:26: «Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto». Si evalúas tu vida y sabes con certeza —no solo porque lo sientes— que Dios te llama a este oficio, comunícate conmigo.
Con cariño,
Sydney Stair