EL EVANGELISTA (Parte 5)

Por:~Sydney Stair

Sabiduría, Enfoque y el Orden Colectivo

El ejemplo de Felipe nos demuestra que la distribución de funciones es un diseño divino, pues en un solo hombre no operan todos los dones ministeriales. Esta verdad queda ratificada en 1 Corintios 12:28-30«28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?». Se necesita un alto grado de humildad para reconocer los propios límites.

Otra característica vital es la sabiduría, descrita en Proverbios 11:30«El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio». En el plano natural, a todos los peces no les atrae la misma clase de carnada; a algunos les gusta el gusano, a otros el camarón o la sardina. El evangelista sabio entiende que para ganar diferentes tipos de almas se requiere sensibilidad estratégica. Junto a la sabiduría, el enfoque es primordial: debes acordarte siempre de que estás pescando almas para el reino de Dios, y nunca para tu beneficio personal.

Me explico con claridad: he sabido de evangelistas que perdieron por completo su norte al pescar a algunos discípulos adinerados, y de repente les nació la brillante idea de que ahora debían convertirse en pastores. En estos casos, es mil veces mejor ser un evangelista con limitaciones económicas pero exitoso en su llamado, antes que un pastor adinerado y fracasado fuera de su asignación, porque el dinero no lo es todo. Cabe mencionar que hay ocasiones en que el Espíritu Santo combina dones y unciones (como apóstol y profeta, pastor-evangelista, o pastor-maestro), e incluso puedes haber iniciado en un llamado y ser cambiado a otro según el diseño divino.

El evangelista auténtico es un ministro debidamente ordenado, cuya preparación se gesta bajo el orden de la iglesia local, tal como se relata en Hechos 6:1-4«1. En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra».

Con cariño,

Sydney Stair

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