EL EVANGELISTA (Parte 4)
Por:~Sydney Stair
Compromiso, Humildad e Interdependencia
El valor de persistir a pesar de las circunstancias adversas se ilustra de manera magistral en el evangelio de Lucas 5:4-6: «4. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 6. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía». El evangelista opera bajo este mismo principio, lanzando la red no por lógica humana, sino bajo la autoridad de la palabra de Jesús.
A la paciencia y el compromiso se suma la humildad. El pescador reconoce que su caña de pescar, su hilo, su carnada y su propia embarcación no son suficientes para capturar o procesar ciertos tipos de peces, y asume que existen otros ministros que tienen las herramientas adecuadas para tareas complementarias. Existen cinco dones ministeriales en total, y cada uno cuenta con una unción particular que le caracteriza. La operación coordinada de estos dones la vemos reflejada en el libro de los Hechos 8:5-8:
«5. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8. así que había gran gozo en aquella ciudad». Sin embargo, el relato continúa en Hechos 8:14-17 mostrando la necesidad de la unidad e interdependencia en el Cuerpo de Cristo:
«14. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15. los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16. porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo». El evangelista Felipe estaba teniendo un éxito rotundo en las conversiones, bautismos, sanidades y liberaciones, pero requirió la intervención de los apóstoles para guiar a los convertidos a la plenitud del Espíritu Santo.
Con cariño,
Sydney Stair