El Discipulado de los Marginados (Parte 2)
Por:~Sydney Stair
(El Reino de los "Descartados")
Si la primera parte de la misión de Jesús fue evitar la trampa de la religiosidad, la segunda fue sumergirse en la humanidad que el mundo prefiere ignorar. Mientras los líderes lo juzgaban desde sus pedestales, Jesús caminaba por el polvo junto a los marginados.
Prioridades invertidas
Jesús no buscó títulos ni jerarquías para validar Su mensaje. En lugar de establecer Su cuartel general en el Templo, lo estableció en las calles, cerca de los publicanos (traidores de la patria) y las rameras. Su mensaje fue radical y ofensivo para los religiosos de su tiempo:
Está escrito:
"De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios." (Mateo 21:31)
Esta no era solo una crítica a los líderes; era una validación para el despreciado. Jesús demostró que Su Reino pertenece a los que admiten su necesidad de gracia. El discipulado de Jesús no fue una clase magistral en un aula cerrada, sino una vida compartida con el criminal arrepentido y la endemoniada restaurada.
El descanso para el cargado
El Maestro no se detuvo a discipular a quienes usaban la religión como una armadura de orgullo.
Está escrito:
“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. (Marcos 10:17-22)
Su tiempo fue oro, y lo entregó al desahuciado. Él discipuló a los que el mundo descartó, porque eran ellos quienes realmente buscaban Su luz con desesperación, no con curiosidad intelectual.
El llamado de Jesús sigue siendo el mismo:
Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)
Conclusión
El Evangelio es, por definición, una buena noticia para los que están mal. Si te sientes descartado por la sociedad o sientes que no encajas en los estándares de "perfección" religiosa, recuerda esto: Jesús te está buscando a ti. Él no vino por los que tienen la vida resuelta, sino por los que están dispuestos a soltar sus cargas a Sus pies.
El discipulado de Jesús es el arte de transformar lo que el mundo tira a la basura en el tesoro más preciado de Su Reino.
Con cariño,
Sydney Stair