El Discipulado de los Marginados (Parte 1)
Por:~Sydney Stair
El Mito de la Perfección y la Inversión de Energía de Jesús
En el mundo actual, estamos obsesionados con la cantidad de seguidores en las redes sociales, los títulos, y las apariencias. Buscamos rodearnos de los "mejores" para escalar posiciones. Sin embargo, al observar la vida de Jesús, notamos una estrategia que rompe todos los esquemas lógicos de crecimiento y liderazgo.
El rechazo a la "perfección" religiosa
Jesús no gastó su energía tratando de convencer a los fariseos, saduceos o sacerdotes. Aquellos que se creían perfectos, que dominaban la ley y usaban la religión como un escudo de superioridad moral, no eran el objetivo de Su tiempo de calidad. ¿Por qué? Porque el corazón que está lleno de sí mismo no tiene espacio para la gracia.
Jesús entendía que intentar llenar un recipiente que se cree rebosante es un esfuerzo estéril. Los líderes religiosos de Su época buscaban debate, no transformación; buscaban mantener su estatus, no encontrar la verdad.
El Médico y los enfermos
La respuesta de Jesús a las críticas de la élite religiosa sigue siendo el núcleo de Su misión:
“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Marcos 2:17)
Esta declaración no solo es una respuesta, es un filtro de discipulado. Jesús eligió invertir Su vida en aquellos que tenían un vacío real. Prefirió al ladrón, a la mujer señalada y a quienes la sociedad ya había desechado. Él no buscaba currículos intachables, sino corazones conscientes de su propia fractura.
Como personas llamadas por Dios para discipular un mundo que está en caos, pensemos por un momento:
¿En qué estamos gastando nuestra energía hoy? ¿En tratar de impresionar a quienes se creen "sanos" o en servir a quienes reconocen su necesidad de un médico? El Reino de Dios no se construye con los que se creen perfectos, sino con los que saben que, sin Él, no tienen nada.
Con cariño,
Sydney Stair