El Misterio de los Carros de Fuego y la Gloria de Dios (parte 1)

Por:~Sydney Stair

En los tiempos que vivimos, ciertos términos bíblicos adquieren una relevancia urgente. Uno de ellos es el concepto de los "Carros de Fuego". Generalmente, nuestra mente viaja de inmediato a la espectacular partida del profeta Elías, pero hay un misterio oculto en las palabras de quienes presenciaron estos eventos.

¿Fuego o Identidad?

El pasaje de 2 Reyes 2:11 narra cómo un carro de fuego y caballos de fuego apartaron a Elías de Eliseo. Sin embargo, lo que Eliseo gritó en ese momento revela una verdad profunda:

“¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!” (2 Reyes 2:12).

Eliseo no gritó "carro de fuego", sino "carro de Israel". Aquí entendemos que cada hombre y mujer de Dios que ha sido procesado por Su mano se convierte, en sí mismo, en un vehículo de Su presencia. Somos "carros" llamados a transportar lo eterno en lo temporal.

La Diferencia entre la Distancia y la Cercanía

¿Por qué algunos ven fuego y otros ven gloria? Analicemos la experiencia de Moisés en el monte Sinaí (Éxodo 24:12-17):

Para el pueblo (a la distancia): La apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador.

Para Moisés (en la cumbre): Estaba envuelto en la Gloria.

Esta es una clave espiritual: los que están lejos solo ven el fuego que consume, pero los que se acercan experimentan la gloria que transforma. La única manera en que un mortal como Elías pudo ser transferido al cielo sin morir fue porque estaba totalmente envuelto en la mísma gloria de Dios.

El Fuego que no Consume

Recordemos la zarza en el desierto (Éxodo 3:1-2). La zarza ardía, pero no se consumía. De igual forma, el carro que buscó a Elías era de fuego, pero no lo quemó.

Cuando Dios se manifiesta de forma extraordinaria, el fuego es una señal de Su pureza y poder, pero para Sus hijos, ese fuego es el ambiente natural de Su presencia. Dios no busca destruirnos con Su fuego; busca habitarnos con Su gloria. Nota: no te pierdas la segunda parte.

Con cariño,

Sydney Stair

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