¡FELIZ NAVIDAD!

Con Cariño:~Sydney Stair

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,
y el principado sobre su hombro;
y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite…”
(Isaías 9:6–7)

La Navidad no es solo una fecha marcada en el calendario.
Es una pausa divina en medio del ruido del mundo.

Es tiempo de amistad, de dejar atrás rencillas, pleitos, contiendas y enemistades.
Es el momento en que el corazón se ablanda y aprende nuevamente a perdonar.

La Navidad es tiempo de celebración.
Tiempo de alegría, de gozo, de paz y de esperanza.
Por un instante, el tiempo parece detenerse para dar paso a los abrazos, los regalos, las palabras sinceras y los buenos deseos que fluyen entre familiares, amigos, vecinos y compañeros.

Pero también, la Navidad es un tiempo sagrado para reflexionar.

El año está por terminar, y no querrás arrastrar hacia el nuevo ciclo las derrotas, las desavenencias, las cargas emocionales, las opresiones ni los asuntos no resueltos. La Navidad nos invita a soltar, a sanar y a comenzar livianos.

Los profetas de Dios han anunciado que con el año 2026 se manifestará una mayor unción y una revelación más profunda del Espíritu de Dios sobre Su pueblo. No es tiempo de retroceder, sino de prepararnos.

Ha llegado la hora de despojarnos de todo aquello que nos impide correr, avanzar y elevarnos a las alturas donde las águilas se reúnen.
Porque fuimos creados para volar alto.
Somos águilas, no gallinas.

Ha llegado la hora de presenciar una de las mayores manifestaciones de la gloria de Dios que la Iglesia haya conocido. Todos sabrán que Dios es real, que cumple Sus promesas y que es galardonador de los que diligentemente le buscan(Hebreos 11:6).

Por eso hoy te digo:
Levántate.
Seca tus lágrimas.
Vístete para el éxito.

El mundo espera lo que Dios depositó dentro de ti.
Tus dones, tus talentos y tu llamado no pueden seguir embotellados.

Prepárate, porque tu futuro se ve mucho mejor que tu pasado.
Has sido fiel, y ahora llega el tiempo de la recompensa.
Recibirás más de lo que esperabas, más de lo que deseabas y más de lo que imaginabas.

La Navidad nos recuerda el nacimiento de nuestro Rey Eterno, el Mesías Encarnado. Pero Su nacimiento no fue solo un evento histórico; fue un punto de quiebre eterno.

Fue el final de la esclavitud provocada por el pecado,
y al mismo tiempo, el principio de una vida de verdadera libertad:
libertad para vivir, servir y cumplir todo aquello para lo cual el Padre Eterno nos envió a esta tierra.

Que esta Navidad renueve tu fe, restaure tu esperanza y encienda tu propósito.

Con cariño y mis mejores deseos en estas fiestas de fin de año,
Sydney Stair

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