El Camino de la Obediencia (Parte 4)

Por:~Sydney Stair

Exponiendo al Acán Interior

Al analizar el proceso mediante el cual Dios descubrió la falta en Israel, observamos un detalle lleno de misericordia: desde el momento en que se anunció la investigación hasta que se señaló directamente a Acán, transcurrió un tiempo valioso. Desde el verso 14 hasta el 19 del capítulo 7 de Josué, la tribu, las familias y las casas fueron pasadas una a una. Acán tuvo tiempo suficiente para dar un paso al frente, confesar su falta y clamar por misericordia. Sin embargo, prefirió callar, albergando la tonta esperanza de que Dios no haría lo que había dicho, o que su pecado pasaría desapercibido en medio de la multitud.

La realidad es que dentro de cada uno de nosotros puede habitar un «Acán» en potencia: un aspecto problemático, una actitud rebelde, un área de codicia o un hábito oculto que sabotea nuestras victorias y genera derrotas innecesarias. Mantener escondidas esas áreas de desobediencia solo perpetúa el estancamiento espiritual y el sufrimiento. Como bien nos advierte Proverbios 28:13: «El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia». El autoengaño de creer que el mal no tendrá consecuencias es la trampa más antigua de la humanidad. A.W. Tozer señalaba: «El arrepentimiento no es simplemente sentir pesar por las consecuencias del pecado, sino cambiar la dirección del corazón hacia la santidad de Dios».

Hoy es un momento idóneo para hacer un alto en el camino y realizar un examen de conciencia sincero frente al espejo de la Palabra de Dios. No esperes a que las crisis o las derrotas públicas expongan lo que ha estado cobrando vida en las sombras. Exponer al «Acán» interior requiere valentía, humildad y una disposición sincera a renunciar a todo aquello que contradice los principios bíblicos. Cuando traemos nuestras debilidades a la luz divina, la gracia de Dios no viene para destruirnos, sino para limpiarnos, restaurarnos y devolvernos la dignidad (1 Juan 1:9).

Te invito a abrir el altar de tu corazón ante Dios en esta misma hora y entregar voluntariamente todo aquello que ha estado frenando tu caminar. Despojarte de la desobediencia es abrir la puerta a una vida de libertad genuina, paz duradera y victoria continua en Cristo. Al igual que el apóstol Pablo nos exhorta en Hebreos 12:1 a despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, tomemos hoy la decisión consciente de obedecer la voz de Dios con gozo. Al hacerlo, verás cómo las murallas del impedimento caen y los caminos de promesa se abren de par en par ante ti. Espero que este artículo te haya sido de edificación. No te vayas sin suscribirte y compartir esta página con otros.

Con Cariño,

Sydney Stair

Continúa tu crecimiento personal.

〰️

Continúa tu crecimiento personal. 〰️

Siguiente
Siguiente

El Camino de la Obediencia (Parte 3)