El Amor de Dios: Más que un Sentimiento…Parte I
Por:~Sydney Stair
El amor es, posiblemente, el concepto más malinterpretado de nuestra sociedad. Lo confundimos con posesión, con deseo o con una recompensa por la buena conducta. Sin embargo, para entender el amor verdadero, debemos mirar hacia el corazón del Padre.
El amor que no depende de tu comportamiento
El escritor Mark Guy Pearce cuenta que un día oyó a uno de sus hijos decirle al otro: “Tienes que ser bueno, si no, nuestro padre no te amará”. Pearce llamó al niño y le dijo: “Hijo, eso no es verdad”. El muchacho, confundido, replicó: “Pero tú no nos amarás si somos malos, ¿cierto?”.
La respuesta del padre fue una lección teológica profunda:
"Yo les amaré tanto si son buenos como si son malos; pero cuando son buenos, los amo con un amor que me hace feliz, y cuando no son buenos, los amo con un amor que me produce pena."
Así es el amor de nuestro Padre Celestial. Él ama al santo y al pecador. La diferencia no está en la cantidad de amor, sino en lo que ese amor produce en Su corazón: gozo o dolor. Si amamos verdaderamente a Dios, nuestra meta no será solo evitar el infierno, sino alegrar el corazón de aquel que fue traspasado por nosotros.
Las distorsiones humanas del amor
En nuestro mundo, el amor suele estar condicionado:
El amor transaccional: "Si me das lo que quiero, sabré que me amas".
El amor posesivo: Trágicamente vemos crímenes pasionales donde el "amor" se convierte en violencia porque una persona ya no es correspondida.
El vacío del amor ausente: Personas que lo tienen todo (dinero, fama, éxito) pero viven amargadas porque nunca sintieron el amor de sus padres biológicos.
El amor como acción
El amor no es pasivo; es una acción. No podemos decir que amamos y no demostrarlo. Así como en las fábulas un beso de amor tiene el poder de romper hechizos y traer luz, el amor de Dios tiene el poder de transformarnos. Pero, a diferencia de las definiciones humanas de rudeza o control, el amor de Dios es vulnerable.
Dios tiene emociones. Él se alegra cuando respondes a Su cuidado, y se entristece cuando te alejas. Como dice Romanos 5:8: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".
Con Cariño,
Sydney Stair