La Iglesia vs. El Sistema: Restaurando el Fundamento Apostólico -Parte 2
Por:~Sydney Stair
Introducción En el artículo anterior vimos la importancia de recuperar el diseño original de la Iglesia. Ahora, analicemos de forma práctica y teológica cómo operan estos dones, conocidos como "los cinco ministerios" (Efesios 4:11).
Una analogía práctica: La mano de Dios
Para entender el funcionamiento de estos dones, podemos compararlos con los dedos de la mano:
· Apóstol (Pulgar): Es el dedo que permite la oposición y el agarre. Sin él, es difícil escribir o trabajar. El apóstol da forma y estructura a los proyectos de envergadura en el Reino.
· Profeta (Índice): El dedo que señala. Indica la dirección y trae la palabra de advertencia o revelación: "Así dice el Señor".
· Evangelista (Medio): El dedo más largo. Es el de mayor alcance, el que llega primero a los lugares no alcanzados.
· Pastor (Anular): Donde se coloca el anillo. Representa el compromiso y el "matrimonio" con la congregación; aquel que da la vida por las ovejas.
· Maestro (Meñique): Aunque pequeño, entra en lugares difíciles. Es el que mantiene la doctrina limpia y cuida los detalles del cuerpo.
Mitos y verdades sobre el Apóstol
Existe mucha confusión sobre lo que significa ser un apóstol hoy. Debemos aclarar algunos puntos fundamentales:
1. No es un título de nobleza: El apostolado es un oficio y una identidad, no un título para inflar el ego. Un apóstol es un padre, no un rey que busca brillar solo.
2. No es una jerarquía de poder: Es un ministerio de fundamento. Su labor es establecer bases sólidas y enderezar lo que está torcido.
3. No es solo fundar iglesias: Aunque tienen esa unción, su labor es más amplia. Los apóstoles establecen gobiernos, colegios, hospitales y centros de transformación social.
4. Diferencia entre Apóstoles del Cordero y del Espíritu: Los 12 originales fueron "del Cordero" porque caminaron con Jesús físicamente. Hoy, bajo la era del Espíritu Santo, Él sigue constituyendo apóstoles para la edificación del Cuerpo de Cristo y la expansión del reino de Dios.
La marca de un verdadero enviado
Un verdadero apóstol no divide el cuerpo de Cristo ni hace proselitismo con familias de otros ministerios. Se caracteriza por:
· Tener un espíritu de excelencia.
· Ser alguien que emerge a través del sufrimiento y la prueba.
· Manifestar señales, prodigios y milagros.
· Tener una visión por las naciones.
Conclusión: ¿Cómo se edifica el Reino de Dios? El regreso al fundamento apostólico y profético es lo que permitirá que los próximos avivamientos sean permanentes y no pasajeros. Pero no olvidemos que la meta final de todo ministerio es la práctica del amor: dar de comer al hambriento, sanar al enfermo, dar agua al sediento, visitar al preso y servir al prójimo. Sin amor, la estructura más perfecta es solo metal que resuena.
Con cariño,
Sydney Stair