Lástima vs Fe: ¿Por qué la Fe vence a la Lástima?
Por:~Sydney Stair
Existe una creencia común, aunque errónea, de que nuestras carencias o nuestro sufrimiento son moneda de cambio ante el cielo. Pensamos que, si nos ven lo suficientemente mal, la ayuda llegará por inercia. Sin embargo, la dinámica espiritual funciona bajo una lógica distinta: Dios no obra en la vida de una persona a base de lástima, sino a base de fe. Mientras que la lástima se enfoca en la herida y nos estanca en el papel de víctimas, la fe pone los ojos en la sanidad y nos moviliza hacia la victoria.
La Biblia es clara al respecto. En los Evangelios, vemos que Jesús no se acercaba a las multitudes buscando al que más "pena" diera, sino al que más creyera. Está escrito en Hebreos 11:6: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".
Este versículo nos revela que la fe es la llave de acceso; no es el tamaño de nuestra crisis lo que mueve la mano de Dios, sino la firme convicción de que Él tiene el poder para intervenir.
Cuando operamos desde la lástima propia, estamos diciendo —sin palabras— que nuestro problema es más grande que nuestra esperanza. Por el contrario, la fe es una declaración de autoridad. Recordemos la historia de la mujer con el flujo de sangre en Mateo 9:22, a quien Jesús no le dijo "te sano porque sufriste mucho", sino: "Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado".
Ella no esperó a que la lástima de otros la rescatara; ella activó su creencia y se abrió paso entre la multitud. Es esa determinación la que genera el ambiente propicio para que lo sobrenatural ocurra.
En conclusión, si quieres ver un cambio genuino en tu realidad, es momento de cambiar la queja por la confianza. La lástima es una vía muerta que solo atrae consuelo temporal, pero la fe es un puente que conecta tu necesidad actual con el poder divino. No busques que el mundo se compadezca de tu situación; busca fortalecer tu espíritu y creer que, sin importar lo que veas hoy, tu fe es la herramienta que permitirá a Dios escribir una historia nueva en tu vida.
Con cariño,
Sydney Stair