El valor de tu palabra ante Dios
Por:~Sydney Stair
A veces, en momentos de desesperación o de gran emoción, nos apresuramos a prometerle cosas a Dios: "Si me ayudas con esto, haré aquello" o "Te prometo que nunca más volveré a...". Sin embargo, la Biblia nos hace una advertencia muy seria sobre la ligereza de nuestras palabras.
La Palabra de Dios dice:
"Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas." — Eclesiastés 5:4-5
Reflexión:
Este pasaje no busca darnos miedo, sino enseñarnos el valor de la sinceridad. Dios prefiere un corazón honesto que reconoce su debilidad, antes que una boca llena de promesas vacías.
1. La integridad es adoración:
Cumplir lo que decimos es una forma de honrar a Dios. Nuestra "Sí" debe ser "Sí", y nuestro "No" debe ser "No".
2. Dios conoce nuestra intención:
Él sabe que somos humanos y que fallamos. Por eso, antes de prometer algo para "negociar" con Él, recuerda que Su amor y Su gracia no se compran con promesas, sino que se reciben con fe.
3. Es mejor la constancia que el impulso:
Es preferible caminar un paso a la vez en obediencia que prometer grandes saltos
que no vamos a dar.
Hoy te invito a esto: Si tienes alguna promesa pendiente con Dios, búscale, habla con Él con humildad y retoma ese compromiso. Y si no puedes cumplirlo, pide perdón y comienza de nuevo con una honestidad total. Él valora más tu verdad que tu perfección.
Con cariño,
Sydney Stair