El Robo de la Cosecha y el Llamado en el Lagar (Parte 2):

Por:~Sydney Stair

El Altar antes de la Batalla

En la segunda etapa del encuentro entre Dios y Gedeón, aprendemos que la liberación pública requiere primero un ordenamiento privado.

La Crisis de Identidad

Cuando Jehová le ordena a Gedeón salvar a Israel, su respuesta es la de un hombre herido por la sociedad: "Mi familia es pobre y yo soy el menor".

¿Quién le enseñó esto? La sociedad.

¿Quién no lo corrigió? Su padre, Joás.

Gedeón se veía a sí mismo a través del lente de sus carencias, pero Dios lo veía a través del propósito.

La Ofrenda y el Holocausto

Antes de la guerra, hubo una ofrenda. Gedeón preparó un cabrito y panes. Al presentarla, el fuego de Dios la consumió. Aquí aprendemos una lección vital:

La ofrenda es un acto de entrega: Una vez que la das, se vuelve un holocausto (se quema).

Perder el control: Tú no determinas el uso de la ofrenda una vez que la entregas a Dios; Él la consume a Su manera.

Derribando Ídolos Familiares

La misma noche de su encuentro, Dios le dio una orden drástica: “Derriba el altar de Baal que tu padre tiene”.

Enseñanza clave: No puedes levantar un altar a Dios sin antes derribar el altar de los ídolos. Gedeón lo hizo de noche por temor, pero lo hizo. Cuando el pueblo quiso matarlo, su padre Joás (cuyo nombre significa "Dado por el Señor") lo defendió, entendiendo que si Baal era dios, debía defenderse solo. Gedeón recibió entonces el nombre de Jerobaal"El que contiende contra Baal".

Con Cariño,

Sydney Stair

Siguiente
Siguiente

El Robo de la Cosecha y el Llamado en el Lagar (Parte 1):