¿Depender de los Profetas o Aprender a Oír a Dios? Una Llamada a la Madurez Espiritual

Por:~Sydney Stair

Con mucho respeto deseo expresar una convicción profunda en mi corazón: llegará el día en que los hijos de Dios no tendrán necesidad de depender de profetas para escuchar la voz del Señor, porque será restaurada en ellos la capacidad original de Adán para relacionarse directamente con su Padre celestial. Antes de la caída, Adán oía y hablaba con Dios sin intermediarios; la desobediencia abrió una brecha que afectó esa comunión.

Hoy, el creciente “festival de profetas” en muchos lugares no revela abundancia de madurez espiritual, sino más bien la incapacidad de parte del Cuerpo de Cristo para escuchar la voz del Padre por medio del Espíritu Santo.

No estoy negando la función del profeta—de hecho, la afirmo. La Biblia enseña claramente:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”
— Efesios 4:11-12

Los profetas, al igual que todos los dones de ascensión, fueron dados para perfeccionar a los santos, para equiparlos, capacitarlos y enviarlos a la obra del ministerio. Los amo, los respeto y honro su función en el Cuerpo de Cristo. Sin embargo, surge una pregunta inevitable:

¿Cuándo veremos realmente ese perfeccionamiento reflejado en la vida diaria de los creyentes?

Como ministro maduro en el Cuerpo de Cristo, levanto una voz de alerta:
Iglesia, no dependan de los profetas para escuchar a Dios. Dependan del Espíritu Santo.

He visto personas asistir a conferencias proféticas con la esperanza de recibir una palabra directa para sus vidas, solo para marcharse decepcionadas porque, entre una audiencia de 500 personas, el profeta solo pudo ministrar a cinco. Saber el nombre, dirección o número de licencia de alguien mediante Palabra de Ciencia no es el problema. El problema surge cuando los creyentes piensan que, si no reciben esa clase de manifestación, Dios no les habló.

Un llamado a mis amados colegas profetas

Reflexionemos delante de Dios y pensemos en la próxima generación.
¿Qué estamos enseñando realmente?

Mi propuesta es sencilla pero profunda:

* Enseñemos al pueblo a depender del Espíritu Santo.

* Guiémoslos a desarrollar una relación íntima, diaria y creciente con Él.

* Recordémosles que no necesitan esperar la próxima conferencia profética para tener un encuentro con Dios.

* Mostremos que el mismo Espíritu Santo que activa a los verdaderos profetas es el que desea guiar a cada hijo de Dios personalmente.

No niego—ni podría hacerlo—que Dios ha salvado vidas enteras mediante una palabra oportuna enviada a través de Sus profetas. Eso es real y es hermoso. Pero también es cierto que Dios anhela que Su pueblo crezca, madure y lo conozca por sí mismo.

Mi clamor es este:
Que la iglesia aprenda a oír la voz del Padre sin intermediarios, sosteniéndose diariamente en la guía fiel del Espíritu Santo.

Con cariño,

~Sydney Stair

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